domingo, 5 de febrero de 2012

CAPÍTULO 1 - ÉRICA


Quería correr sobre la arena. Una vez más. Hacia el mar. Ya estaba acostumbrada al peso de mi tabla, eso no era lo que me impedía correr. Tampoco lo era el viento. No. No era nada de eso. El problema era aquel rostro anónimo, oscuro, pero conocido al mismo tiempo. Era esa cara que no llegaba a reconocer nunca pero que llevaba viendo desde siempre. Era ÉL. “Érica”. Reconocí mi nombre. “Érica, vamos Érica”.

-Érica, cariño, despierta.

No. No. No. ¿Por qué existirían los lunes? Mi madre seguía llamándome. Debían de ser las siete. “Hora de levantarse” pensé instintivamente. “Venga, Érica, que tú puedes”. Y abrí los ojos. Lo primero que vi fue a mi madre. Me sonrío. Sus ojos verdes, cansados y apagados desde lo de papá, me miraron. Me dio un beso en la mejilla.

-Buenos días cielo.

-Buenos días mamá.-Respondí, aún dormida-

-¿Qué tal has dormido?

Se me ocurrió la fugaz idea de decirle lo de mis sueños. Como todas las mañanas. Pero no se lo dije. Como todas las mañanas. “Algún día”.

-Bien.-Y le sonreí.

-Me alegro.

Se fue. “A levantar a Brian” supuse. Y, cómo no, acerté. En ese momento se escuchó un refunfuño procedente de la habitación de al lado. Mi hermano mellizo odiaba los lunes aún más que yo. Sonreí un poco y me levanté a ver a Brian. Me llevaba muy bien con él desde lo de papá, la verdad. Era casi un verdadero amigo. Sinceramente, no sé cómo. Antes, siempre nos estábamos peleando, pegando, insultando. Pero al ver a mamá destrozada hicimos una especie de pacto, como sincronizados. Sin decirnos nada. Ambos sabíamos que teníamos que cambiar. Y cambiamos.

-Hola feo.-Le dije sonriendo nada más entrar en su habitación.

-Buenos días enana.-Siempre me estaba recordando que es el mayor por siete minutos. Era un pesado. Pero le seguí la broma. Costumbre.

-Siete minutos.-Repuse haciéndome la enfadada.-

-Siete laaaaaaaaaaaaaaaaargos minutos por los que soy mayor.-Sonrió. Adoraba cuando sonreía. No lo hacía mucho. Y, sinceramente, yo necesitaba verlo sonreír. Él era el fuerte de los dos y si él no podía, yo tampoco.

Brian seguía en la cama, con el pantalón de su pijama puesto. Solía dormir así, sin camiseta. Y, por muy hermano mío que sea tengo que decirlo: Brian estaba bien, MUY bien. No me extrañaba para nada que tuviese a la mismísima Sussane White detrás de él. Pero él se merecía algo mejor. Por eso lo había dejado ese mismo fin de semana con ella. Sussane no era que digamos una buena chica. En fin.

-Bueno, venga pesado. Levántate y baja  a desayunar, ¿quieres?

-Vale, ya voy.

Después de desayunar nos lavamos, vestimos, peinamos, etc. Llamaron a la puerta. Era Michael Adam, Mike, el mejor amigo de Brian. Nos fuimos al colegio andando, como siempre. Y como siempre pasamos a recoger a Angélica Hoston, Angie, mi mejor amiga desde siempre, que vivía cinco casas más abajo. Antes, solían ir Brian y Mike primero y luego yo iba a buscar a Angie, pero desde lo de papá… todo es diferente desde lo de papá. Empecé a recordar la escena. No quería. Dolía.

<< 22 de Julio. Año 2005. Son las tres de la tarde. Hace dos horas que hemos comido y ya podemos bañarnos. Estas dos horas he estado entrenando. Cojo la tabla. Miro a mi padre. Este asiente con la cabeza, en señal de aprobación. >>

“No Érica, no.” Pensé para mí misma. “Ya sabes como acaba. Piensa en algo distinto. Una canción” No se me ocurrió nada. “¡Corre!” Wonderwall, de Oasis.

<< Corro por la arena. >>

En mi mente empezó a sonar la canción:

“Today is gonna be the day that they’re gonna throw it back to you.”

<< No me detengo. Ya casi estoy en el agua. >>

“By now you should have somehow, realised what you gotta do”

<< Estoy feliz, contenta. El surf es lo que más me gusta en el mundo. Como siempre. >>

 “I don’t believe that anybody feels the way that I do, about you now”

<< Vuelvo a mirar hacia mi padre, con una gran sonrisa para que vea que le estoy agradecida por enseñarme. >>

“Back beat the word is on the street, that the fire in your heart is out”

<<  No está. Le busco, por todas partes. Le llamo. Nada. Se ha ido. Para siempre. >>

“I’m sure, you’ve heard it all before, but you never really have a doubt”

<< Grito. Muy fuerte. Estoy muy asustada, no paro de temblar. Las lágrimas salen de mis ojos en cascada, una detrás de otra, sin parar. >>

“I don’t believe that anybody feels that way that I do, about you now”.

<< Busco el móvil de papá. Llamo a casa. Brian lo coge. Viene en seguida y me abraza. >>


Le agarré la mano a Brian, que estaba justo al lado de mi mano derecha, lo más fuerte que pude. Me miró extrañado. Pero en seguida reconoció mi cara. Aquella con la que, hace unos seis años me vio tirada en la playa, cuando se me habían acabado las lágrimas y le conté lo que había pasado. Y me pasó un brazo por encima de los hombros y me atrajo hacia sí. Como solía hacer desde entonces. Protegiéndome. De mis miedos. De mi culpa. Era mi hermano mayor. Por siete minutos, pero era el mayor; era el fuerte. Me lo recordaba siempre. Como estaba haciendo aquella mañana bajando al colegio.

1 comentario:

  1. :O poobre papa!!!!!!!!!! pero no me entero muy bien.... se ha muerto???? jajajaja GREAT CAP LUCY:D publica pornto, y no te olvides de visitar: http://www.sorbos-decafe.blogspot.com/
    jajajaja

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